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Las vueltas contienen muchas vidas

“La vida da muchas vueltas”, dice el refrán, pero me gusta más “las vueltas contienen muchas vidas”. Porque vaya que es curioso, que dos arquitectos argentinos, acabaran trabajando en Barcelona, para un empresario alemán y su mujer ucraniana, entre otras cosas, porque en la primera reunión, la lengua compartida - que no era la materna de ninguno de ellos, ni la de la ciudad que los reunía - fuera la puerta de acceso a esa confianza que se necesita para cerrar un trato.