3 CLAVES BÁSICAS para afrontar nuestra reforma con éxito

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3 CLAVES BÁSICAS para afrontar nuestra reforma con éxito

Si bien en una primera instancia, podemos pensar que una reforma interior es una tarea abordable por muchos, una tarea divertida que afrontamos con ilusión,  son tantos los inputs a tener en cuenta que es muy fácil que alguno de ellos se escape de nuestro control y desencadene un círculo de acontecimientos cuanto menos incómodos y que traerán aparejados gastos extras.

Sin ser exhaustivos, estos son algunos de los inputs que debemos tener en cuenta:

  1. Normativas locales, licencias en ayuntamiento (LEGAL)
  2. El límite de nuestro presupuesto (ECONÓMICO)
  3. Las condicionantes del espacio (piso) heredado (FÍSICO)
  4. Los vecinos de nuestra comunidad que “sufrirán” indirectamente nuestras (SOCIAL)
  5. Los diversos gremios que intervienen e interactúan, compartiendo sitio de trabajo y persiguiendo sus propios objetivos: hacer su parte de la obra, con el mayor rendimiento económico posible (esto es de la forma más rápida y menos compleja) (GESTION GREMIOS)
  6. Optimización de espacios: lograr una distribución acertada, que satisfaga las necesidades funcionales de sus habitantes y la vez consiga espacios agradables, acordes a nuestros gustos y estilo de vida (FUNCION)
  7. Poner en la balanza calidad – requerimientos técnicos – sensualidad – precio de los materiales que han de revestir suelos, paredes y techos… (ESTILO / ESPACIALIDAD / MATERIALIDAD)

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Si seguimos unas determinadas pautas,  será mucho más fácil  llegar a un buen resultado y evitar esas sorpresas desagradables que pueden desencadenar en un sinfín de fuegos que apagar y gastos extras que disponer. Así que desde GokoStudio, hemos preparado los tres primeros pasos a seguir:
  1. Definir el tipo de reforma que queremos hacer.

A grosso modo, podríamos clasificar las reformas en tres grandes grupos:

  • Renovación de acabados y decoración.
  • Reforma integral con cambio de distribución y/o renovación de instalaciones
  • Reforma con afección de estructura y/o ampliación

 

En el primer caso: Renovación de acabados y decoración  generalmente se trata de “dar un aire nuevo”  a nuestra casa, cambiando pintura, instalando una nueva tarima o bien renovando puertas interiores, mobiliario de cocina o baño.

En cualquiera de estos casos, se trata de pequeñas obras de conservación, que generalemnte no afectan a la distribución ni la estructura de la vivienda, por lo que generalmente los ayuntamientos no solicitan licencia. Es suficiente con un aviso de obras de renovación, que puede hacerlo el mismo propietario.

 

En el caso de Reforma integral con cambio de distribución y/o renovación de instalaciones, ya se trata de una reforma envergadura media. Emprendemos este tipo de obra cuando queremos cambiar la distribución, unificar la cocina con el salón comedor, quitar una habitación para convertirla en vestidor, hacer un aseo de cortesía donde no lo hay, renovar la instalación eléctrica, poner aire acondicionado por conductos, suelo radiante o radiadores.

En estos casos (generalmente) los ayuntamientos solicitan licencia de obra menor, lo que implica un proyecto técnico y por tanto la intervención de un técnico especializado (Arquitecto o arquitecto técnico).

 

Para el último tipo de obras:  Reforma con afección de estructura y/o ampliación, ya estamos hablando de una obra de gran envergadura: el cerramiento de una terraza, la construcción de un anexo en el ático, abrir un hueco en un muro de carga.

En estos casos los ayuntamientos suelen exigir licencia de obra mayor, y el técnico que desarrolle el proyecto tiene (antes que nada) que verificar que la normativa permite llevar a cabo las obras que se pretenden. Luego ya vendrán los estudios sobre factibilidad técnica y estudio de costos. Sería kamikaze largarnos a hacer estas obras sin contar con un profesional que nos asesore:  porque estaríamos poniendo en riesgo la integridad física del edificio o asumiendo costos y problemas futuros que pueden traer aparejados una obra que no cumpla con la legalidad.

 

  1. Hacer nuestra hoja de ruta: “brief creativo” sobre necesidades funcionales, estilo, espacios  y materiales que nos gustan.

Paralelamente a la definición del tipo de obra que haremos (desde el punto de vista de la envergadura de la intervención), es importante definir que tipos de ambientes queremos: los espacios que nos gustan, los materiales que nos seducen.

Esta es la parte más divertida y creativa de todo el proceso, donde podemos dejar aflorar nuestras ideas por locas o imposibles que parezcan. Ya llegarán luego los condicionantes técnicos, económicos, espaciales que dimensionarán a escala real estas primeras ideas.

Si contamos con un profesional, será muy importante para él, recibir este “brief creativo”, porque le servirá como hoja de ruta en el desarrollo del proyecto técnico.

 

  1. Contratar al profesional adecuado.

Habiendo aclarado el primero y segundo punto, ya estamos en condiciones de saber si necesitamos ayuda de un profesional. ¿cual es el profesional más adecuado? y ¿como comprobar que estamos ante un profesional competente?

  • Qué tipo de profesional contrato?

Si vamos a hacer una obra de renovación de acabados, podemos prescindir del profesional. En cualquier caso, un buen Arquitecto interiorista o Decorador, nos asesorará sobre espacialidad, sensualidad material, características técnicas de materiales, colores, texturas, iluminación y sin lugar a dudas colaborará para que consigamos un resultado maravilloso.

Si vamos a hacer una obra de reforma integral, con o sin afección de estructuras, es imprescindible contar con un arquitecto técnico o arquitecto superior. Los arquitectos técnicos generalmente poenen más hincapié en los aspectos puramente legales, técnicos y económicos. En cambio los arquitectos superiores, también atenderán cuestiones relacionadas con el diseño, la espacialidad y materialidad de la vivienda.

Hay muchos prejuicios sobre este tema: considerar que la intervención de un arquitecto “encarece” las obras de reforma. Nada más lejos de la realidad. La asistencia permanente de un profesional competente, velará por nuestros intereses:

  • Control en la ejecución de los trabajos de los distintos gremios, que muchas veces por ignorancia nos cuelan costos adicionales mentirosos
  • Tranquilidad ante organismos oficiales, por hacer las obras de forma legal.
  • Tranquilidad en la convivencia con los vecinos de la comunidad
  • Consiguiendo espacios mejor aprovechados
  • Espacialidades más disfrutables
  • Materiales más idóneos y a mejor precio

Si además de todo esto, nuestro tiempo tiene un valor muy alto, sin lugar a dudas, el dinero que nos ahorramos en este costo de tiempo, será enorme (puedes calcular 4 horas por día durante 2 meses. Tiempo promedio para una obra de reforma integral de un piso tipo de 60 m2).

 

  • Como verifico que el profesional es competente?

Hay

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